Colombia: entre el acenso y retoma del gobierno de la ultraderecha y la continuidad y consolidación del progresismo


Colombia define su rumbo el 21 de junio: ¿continuidad del progresismo de Petro o retorno de la ultraderecha con De La Espriella? Únete a nosotros en Telegram ,  Twitter y VK . Escríbenos: info@strategic-culture.su Luego de las elecciones de Costa Rica en febrero a favor del partido de centro-derecha, Pueblo Soberano (PPSO) con su presidente Laura Fernández Delgado; el vilo por el empate técnico en las elecciones presidenciales de Perú, que al día de la escritura del presente artículo da por ganadora a Fujimori y tiene en agitación social al país por riesgo de fraude, y con un resultado pendiente en Brasil hacia octubre, Colombia definirá la continuidad del programa de gobierno progresista este 21 de junio o la vuelta sobre líneas de administración ultraderechistas.

En tal sentido, Colombia no es ajena al vaivén regional que experimenta el declive de su segundo ciclo progresista y se debate entre orillas moderadas (progresistas) y radicales (ultraderechistas).

Aquí el calendario electoral de América, de la Organización de Estados Americanos, OEA . Hay ciertas características que pueden ponderarse y exponerse objetivamente, más allá de la incertidumbre propia de las contiendas electorales de todos los tiempos y todos los espacios. En las siguientes líneas ofreceré mi perspectiva al respecto, donde evidentemente presento inclinación hacia el progresismo en tanto, su mensaje nunca ha sido de aniquilar, destripar a la diferencia. Además de intentar siempre la construcción del bienestar colectivo y asume los retos de las sociedades actuales. Acenso y retoma del poder de la ultraderecha La palanca más clara que tiene este segmento ideológico es el contexto regional de recuperación del mando y gobierno gracias a posturas anticomunistas y antisocialistas o ‘woke’ que ha cimentado el fascismo internacional, particularmente el estadounidense y europeo.

En tal sentido, el eterno enemigo nunca ocurrido, materializado en Colombia, el comunismo o el socialismo, es enarbolado por Donald Trump para referirse a los demócratas en su país. Ojo: de-mó-cra-tas, que quieren hacer pasar por comunistas. A esto se suma a la incansable tarea de los denominados libertarios, -sobre los que he escrito desde 2016, y en 2024 con el texto titulado, La ‘ideología’ woke: el fin de la conciencia de clase y los progresismos latinoamericanos en la reconfiguración multipolar – que presentan todos los males actuales de las tendencias woke como salidas de las cosechas de la izquierda  y el comunismo.

Así, la disputa entre élites globales con discursos que se mueven en arenas movedizas, aboga en el caso republicano estadounidense -del cual el propio candidato De La Espriella aseguró ser adicto desde su ciudadanía estadounidense- por la explotación de recursos mediante fracking; ataca la diversidad sexual adscribiéndola al universo woke y por ende a la izquierda, como enemigo político e ideológico; ataca la preponderancia del Estado como organizador y regulador del mercado y esto lo profundiza en un agresivo desmonte de los Estados de Bienestar, tal cual se ve en el caso Argentino, entre otros.

Lo anterior implica el desmonte de la educación pública y del Estado en general al endilgarle ineficiencia. Esto es el recurso de siempre. Lo mismo hizo Margaret Tacher en Inglaterra y Ronald Reagan en EE.UU. en los 70’s además del experimento en Chile con los ‘Chicago Boys’ a cargo de la economía y la gestión estatal en la era Pinochet. En particular, el exsenador Miguel Polo-Polo , describió el derecho a acceder a la educación acabando con las universidades públicas y entregándolo a la voluntad particular mediante, ¡oh sorpresa!, subsidio del Estado.

Así, ideas no realizables o de hacerlo, bastante lesivas, como la reducción del Estado en un 40%, despido de cerca de 700.000 empleados públicos, -entre ellos docentes- reintegro de militares expulsados por indisciplina o investigaciones, represión al movimiento social o las expresiones de protesta mediante amenazas de líneas duras, cuando el candidato De La Espriella señala: – conmigo no ganan ni de negro ni de indio ni de blanco – son algunas de las líneas que maneja la ultraderecha basada en un odio social e histórico de alguna suerte de linaje especial.

Y señalo lo anterior porque los partidos tradicionales y algunos de sus representantes se sumaron sin ningún problema a un programa antidemocrático, como lo es el programa de De La Espriella , donde además señala que ‘salvará a la patria’ de los males que ha promovido el sector que él representa:  “autoritarismo, – violencia criminal – corrupción política – penetración del narcotráfico y de las economías ilegales”.

Todo esto demostrado en investigaciones y condenas que niegan los mismos y mismas que lo rodean; como es el caso de Paloma Valencia, de la élite caucana rancia racista y clasista, quien dijo rodear a la familia de Álvaro Uribe Vélez en los momentos aciagos de la condena de su hermano, Santiago Uribe, por asesinato y paramilitarismo mediante el grupo Doce apóstoles .

Los hijos de hombres asesinados por el narcotráfico, como los hermanos Galán (uno senador y el otro alcalde) hijos de Luís Galán Sarmiento, así como Rodrigo Lara Restrepo hijo de Lara Bonilla , senador, ahora están de parte del mismo sector de tales asesinos junto al recién puesto en libertad, tras 40 años de prisión en Norteamérica, Carlos Lehder, narcotraficante que apoya a De La Espriella . Pero hay que salvar al país del terrible comunismo que nunca han visto.

Es clave señalar la derrota política de la guerrilla que fortaleció el descrédito de todo aquello que en Colombia suena, parece o es izquierda. De tal forma, es indudable que además de una compra de votos de manera cada vez más sofisticada como lo esboza Daniel Coronell en su entrevista al abogado Miguel Ángel del Río Malo, de este pasado 10 de junio, hay sectores colombianos que ODIAN  todo lo que parece o suene o le indiquen es de izquierda o comunista; entre ellos, está el segmento sociodemográfico del estrato 3 y 4 que integran a la clase trabajadora colombiana de franja media.

El mapa de las votaciones depositado en la página de la Registraduría Nacional del Estado Civil , exhibe que la ultraderecha ‘abelardista’ pesa en zonas de mayor densidad poblacional y donde la estratificación social ha sido más efectiva. Por ende, aunque esta apreciación no carece de ligereza al ser el asunto más delicado, se aprecia que las zonas donde mayor inversión a efectuado el gobierno Petro y que son a la vez las más marginales, se sienten representadas en tal administración. Compárese el anterior mapa con el siguiente, de las votaciones de 2016 en el Plebiscito por la paz, realizado por Indepaz , donde se aprecia que quienes votaron en contra de efectuar la paz con la guerrilla de las FARC-EP, son las mismas zonas, (en rojo) con variaciones de ampliación, que votaron por el proyecto ultraderechista, el pasado 31 de mayo de 2026. Finalmente, esta proyección de la ultraderecha se ve respaldada por la alevosa injerencia estadounidense que luego de pausarse tras un acuerdo Petro – Trump de no interferencia en asuntos electorales ni de índole global , envió al senador republicano Bernardo Moreno, o Berny Brown, como le gusta ser llamado a este colombiano nacionalizado en EE.UU. a lo que se suma la injerencia de Marco Rubio (Marc Blond) y el respaldo de Trump desde su cuenta en True Social dar respaldo abierto a De La Espriella .

Es claro en esto que los destinos de América Latina y el Caribe están a cargo de EE.UU. mientras la Unión Europea se pronuncia de manera equilibrada. Así, la sempiterna doctrina Monroe, transmutada al denominado ‘corolario Trump’ o ‘doctrina Donroe’ avanza sobre la subregión, no sin dificultades que se manifiestan en los logros y conciencia acumulada de las sociedades latinoamericanas y los movimientos progresistas; como hemos visto en Perú y la lucha que libran las gentes bolivianas contra el gobierno de Rodrigo Paz; nefasto y risible sobrino – nieto de Víctor Paz Estenssoro, fundador del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) en 1941, de ideas progresistas.

La fuerza de esta tendencia injerencista exterior se ve en las amenazas de cancelación de las visas e inclusión en listas punitivas en caso de ‘fraude’ por parte de Abelardo De La Espriella. Además, la compra de votos está en marcha y como señalé, el abogado Del Río Malo se encuentra en plena inspección de tal ilegalidad en la costa caribe y avanzará a otras regiones. Esta, la compra de votos es el peligro más fuerte en las elecciones, que consolidaría, hay que decirlo al país que geográficamente por lo señalado, vota por las tendencias ultraconservadoras.

Es lamentable que tal país vote por alguien que apoya y replica las políticas de Javier Milei, quien hizo de la motosierra su emblema de recorte del Estado . En Colombia la motosierra es el símbolo del descuartizamiento de las masacres paramilitares, del ‘destripamiento’ que propone De La Espriella y hundió al país en el terror y la indiferencia. Continuidad y consolidación del progresismo Para explicar por qué ganaría el progresismo, omitiendo las variables injerencistas anteriormente vistas, es decir dentro de una lógica sin agentes ‘perversos’ aberrantes, y compra de votos masiva y sistemática, enlisto las realidades que están a favor de tal continuidad progresista, camino a consolidar los avances del primer gobierno. 1. Colombia no es Argentina, aunque De La Espriella sea un Milei : Argentina inició su ciclo progresista en el año 2004 de la mano de Néstor Kirchner, pasó por momentos duros, perdió una presidencia con Mauricio Macri, retornó con Fernández y finalmente cayó en la ultraderecha fascista con Javier Milei. Lo que encontró este pintoresco personaje, fue el respaldo de los medios de comunicación empresariales, pero sobre todo un hastío colectivo por las falencias, que no podemos detallar acá si son ciertas o falsas, de la sociedad argentina con el Kirchnerismo.

Se aprecia allí un periodo de veinte años donde Argentina vivió el auge y decadencia de la gestión progresista en la región y por ende Milei encarnó la oportunidad no de un programa político claro alternativo, sino de venganza contra el Kirchnerismo e incluso contra el peronismo. Esto es exactamente lo que ha querido articular Abelardo en la sociedad colombiana: un cansancio inexistente con la gestión del progresismo petrista a contra pelo de una histórica gestión estatal bipartidista bajo la misma élite.

En síntesis, mientras Argentina experimentaba ya la decadencia, Colombia experimenta el auge del periodo progresista, donde de hecho, el país suramericano es el último en arribar a tal enfoque ideológico. 2. Los indicadores de la gestión: la administración Petro se puede apreciar así, según análisis de un medio para nada pro petrista, La silla vacía : Si bien comenzó con un 55% de aceptación al ganar, las variaciones no son desfavorables, si se tiene presente el saboteo a sus propuestas de reformas en el congreso, la hostilidad de las cortes, la persecución y fake n ews de varias organizaciones nacionales e internacionales de comunicación. Podría compararse con la aceptación de otros presidentes, incluso europeos y la percepción superior a la de éstos y es positiva.

Como se aprecia, no doy un indicador desde un portal progubernamental, lo que implica que puede haber diagnósticos más o menos alentadores, sin embargo, este punto tiene relación directa con el primero: Petro fue en relativo acenso y no termina su mandato muy por debajo de como inicia su gestión, lo que implica:

a) la población se siente cómoda y no decepcionada con la Colombia Humana o Pacto Histórico como partido gobernante;

b) el progresismo colombiano va en acenso y ello se ve en el histórico de votaciones, que respecto al gobierno Petro, en primera vuelta de 2022, con 8.527.768 sufragios, Iván Cepeda alcanzó 9.688.361 votos en la primera vuelta presidencial de 2026, es decir un crecimiento de respaldo por la gestión progresista de 1.160.593 votos. 3. Un programa en consonancia con las prioridades actuales: temas como cuidado ambiental, protección animal, diversidad sexual, diversidad cultural, el derecho a movilizarse en paros sin el miedo a ser detenido, maltratado, señalado, herido o asesinado, la exigencia de derechos históricos a la educación y la salud desde la oferta pública, la protesta contra el genocidio en Gaza, Palestina, la dignidad de los trabajadores migrantes en territorio estadounidense o las agresiones contra Cuba, como país dispuesto para la ciencia y la solidad internacional, son temas que mueven al sector progresista de varias edades y a los jóvenes que básicamente entre 2022 y 2026, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE , aumentó en un promedio en 750 mil nuevos votantes por año.

Esto quiere decir que una población activa y que según el Observatorio de la Universidad Colombiana, cerca del 60% de estos 3’750.000 nuevos jóvenes con mayoría de edad ingresan a algún tipo de educación superior; lo que les da escenarios donde concurren a pensar el país; particularmente desde instituciones públicas como el Servicio Nacional de Aprendizaje SENA, que se ha movilizado a favor de sus derechos, como el pago del 100% de sus prácticas en empresas.

Por el contrario, la campaña de la ultraderecha, no ha hecho ni enfocado su corto programa de tres páginas a coincidir en lo que no sólo es un interés de época sino una urgencia global; entre éstas, la disputa por un Estado de Bienestar que tiende a ampliarse ahora hacia los animales y la naturaleza.

Es casi imposible que una retórica anti vida, anti animalista, anti diversidad, anti ecológica lograra impactar a una juventud que ha demostrado desde 2018 y particularmente desde el 1ro de junio una movilización apoyando a Iván Cepeda; de hecho, la Universidad del Valle, como decisión de la asamblea del 2 de junio, se declaró en paro en aras de hacer pedagogía con la sociedad y movilizar a quienes están indecisos, votan en blanco o tienden a la indiferencia. 4. Objetividad y percepción de Varios indicadores: Algunas cifras filtradas de DANE , permiten apreciar indicadores que, a pesar de desarrollarse el gobierno en un contexto de entorno internacional de recuperación de la post pandemia, la desaceleración económica por la recomposición de las cadenas de valor así como los precios de insumos agrícolas y de hidrocarburos por el conflicto ruso – ucraniano y desde hace cuatro meses por la guerra Irán – EE.UU., todo ello sumado a una decidida interferencia de varios órganos estatales que han saboteado varias reformas, como la fiscal o el pago arbitrario de 40 billones de pesos, o sea, la totalidad de la deuda del Estado a Ecopetrol, por parte del primer ministro de Hacienda del gobierno Petro, de cariz neoliberal José Antonio Ocampo , avanzó en la inversión social y en lo posible en el equilibrio macroeconómico.

Si esto no fuera una realidad, los empresarios, el sector bancario hablarían abiertamente de disconformidad y las calificadoras de riesgo internacionales apretarían la imagen del gobierno colombiano actual, S&P Global, Fitch Ratings y Moody’s equivale a BB- (estable). Cifras filtradas de DANE 2026

La compra de tierras para entrega a campesinos, si bien no logra las metas propuestas, es importante, así como la función de la Agencia Nacional de Tierras, en su recuperación de tierras y predios apropiados ilegalmente por familias prestantes o por testaferros de narcotraficantes, mismas propiedades incautadas en procesos legales a estos actores armados. La labor del señor Felipe Harman, fue ejemplar, como la de otros funcionarios y claro, no desconociendo que hubo lunares malas elecciones de personas en ministerios clave. Otros indicadores y otras tareas desarrolladas: la descentralización de las regalías en el Sistema General de Participaciones ha favorecido a las regiones; el pago directo de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud a las IPS (Instituciones Prestadoras de Salud) evitando una intermediación corrupta de los dueños de las EPS (Entidades prestadoras de Salud) que hacían deficiente el sistema y exigían más dinero aún con pagos altos anticipados y sin auditorías posibles; un aumento importante de 410% en movilización de carga -también turismo- por vías férreas de más de 1130 kilómetros en alianzas público – privadas reactivando inversiones por más de 360.000 millones de pesos y trayendo vida a los poblados apostados cerca de los corredores férreos; la lucha contra los abusivos peajes de propiedad privada con deficiente mantenimiento en las vías en que cobran, por ejemplo en la autopista del café, rebajó para las categorías 1 y 2, el peaje de 18.000 pesos (5,12 USD) a 700 pesos (0,20 centavos de dólar disposición de Buque Hospital “Benkos Biohó” , hospital flotante para llevar servicios de saludo a regiones marginadas que beneficia directamente a más de 150.000 personas y que cuenta con consultorios de medicina general y especializada (cardiología, ginecología, pediatría, etc.), sala quirúrgica avanzada, centro de radiología e imágenes diagnósticas, laboratorio clínico, odontología (2 consultorios), farmacia, esterilización, vacunación, incubadora y atención de mediana y alta complejidad, telemedicina, y  un equipo de alrededor de 30-35 profesionales de la salud. Finalmente, el aumento del salario bajo el concepto de salario mínimo vital, en un 23%, recuperó el poder adquisitivo perdido en años acumulados de salarios mínimos.

Como se puede apreciar en este sucinto resumen de acciones concretas logradas, su impacto coincide con los sectores y poblaciones marginadas históricamente que se aprecian en los mapas de las votaciones señalados anteriormente.

Esta concentración estratégica en las poblaciones más vulnerables es una característica de todos los progresismos regionales que anunciaron gobernar para las mayorías.

Lamentablemente, los estratos 3 y 4 de la caracterización socio demográfica, que se auto denomina ‘clase media’, omite que es clase trabajadora con algunos logros históricos, como los salarios regulados de lo cual en Colombia sólo gozan las ciudades, pues al trabajador rural le fue negado esto en la reforma laboral. Recuerdo que el fallecido Miguel Uribe celebró a modo de golazo mundialista cuando se hundió dicha reforma . Paz en su tumba.

Este odio de clase social, que él negaba como toda la élite y la clase trabajadora de estratos 3 y 4 y hábilmente endilgaba a Gustavo Petro, es difícil de erradicar y necesita de una continuidad para lograr desmantelar instituciones mafiosas y estructuras corruptas, incluso las que filtren al gobierno progresista. Cuatro años son poco para efectuar cambios reales contra los grandes concentradores de riqueza y para la formación de una juventud crítica que sea acumulado de fuerzas electorales cada periodo.

Es importante recabar que a las grandes empresas y fortunas nunca les ha ido mal con los gobiernos progresistas en la región y el gobierno del Pacto Histórico en Colombia no es la excepción. Según la revista estadounidense Forbes , para 2026 se han acumulado 49.800 millones de dólares en las manos de:  Jaime Gilinski (el más rico US$14.700 millones (+37,4% que en 2025). David Vélez (Nubank US$14.500 millones (+35,5%). Luis Carlos Sarmiento Angulo (Grupo Aval US$10.000 millones. La familia Santo Domingo también mantuvo y aumentó posiciones. Es decir, estas cuatro personas han acumulado en total el doble de cuatro reformas tributarias colombianas (2022 – 2026) que suman un total de 20.000 millones de dólares. La bolsa de valores de Colombia ha gozado de buen desempeño y recuperación 2025 – 2026.

Esto es importante para revisarlo en la larga duración de las gestiones estatales al menos desde la Segunda Guerra Mundial, donde se armonizan metas y formas, a partir de instituciones supra estatales (FMI – BM – OMC) y se delinean los Planes Nacionales de Desarrollo. Aquí se puede ver, en medio de un doloroso panorama social de dictaduras, guerras, crisis financieras, etc., durante la mitad del siglo XX y lo que va de éste, que hay un ciclo que mantiene vivas a las élites.

Dicho ciclo pasa de periodos de estatización o inversión estatal fuerte en sectores estratégicos donde todos los ciudadanos ven la eficiencia del uso de sus impuestos, para luego tales sectores verse en manos de entidades privados bajo lemas falaces como, lo que es de todos es de nadie, o, la empresa privada es la mejor administradora.

Esto pasó en el caso de las telecomunicaciones en Colombia, que desde 1993 el gobierno de Gaviria Trujillo intentó privatizar TELECOM y en 2006, durante el gobierno de Álvaro Uribe, fue vendida la mayor participación del 50+1 a Telefónica de España (Movistar) por US$368 millones.

Estos ciclos es clave tenerlos presentes, porque sin una ciudadanía activa, las inversiones estatales luego caen en los sectores privados elevando los costos de los servicios. Que el presidente Petro haya dispuesto la recuperación de las vías férreas, por ejemplo, abarató el transporte de cerveza, con mayor capacidad de carga también. Los empresarios están y estarán siempre felices. Sólo el odio social los lleva a desestabilizar, pero sin duda este gobierno aún puede hacer mucho por ellos y por las clases trabajadoras colombianas y las comunidades históricamente marginadas.

El progresismo en Colombia está en auge y si todas las cosas se dan sin una desbordada compra de votos, por parte de la ultraderecha, este año más que hace cuatro años la disputa principal está entre una conciencia acumulada de la línea progresista, el voto de la juventud y las mafias electorales.

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